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Yvonne Blake: «El cine ha perdido el glamour que tenía antes»

Su pasión por el diseño de vestuario llegó, como no podía ser de otra manera, cuando fue a ver una película en la que Audrey Hepburn, vestida por Givenchy, logró seducir sus sentidos. A partir de ese momento, Yvonne Blake tuvo claro que sus pasos tenían que ir dirigidos hacia ese mágico mundo del celuloide envuelto en glamour.

Comenzó su prolífera carrera con tan solo 16 años, cuando ganó una beca para estudiar arte, diseño y escultura en el Regional College of Art & Design de Manchester. Posteriormente viajó a Londres y allí se presentó con su portafolio en la legendaria casa Bermans, creadora de vestuarios tan conocidos como los de Cleopatra. Al ver sus bocetos, le ofrecieron un puesto como ayudante y, desde entonces, trabajó y aprendió junto a los más grandes. 

Películas como La Venus de la Ira, con Sophia Loren; Farenheit 451; El último valle; Los tres mosqueterosJesucristo Superstar; Superman; Una hora en la noche con Liz Taylor; o el filme Nicolás y Alejandra, con el que  en 1971 ganó el Oscar al Mejor Vestuario, son algunas de las grandes producciones en las que el nombre de Blake ha ido bordado al de la historia del cine.

Ganadora, además, de cuatro premios Goya y del Premio Nacional de Cinematografía, Yvonne Blake es actualmente la presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España, un cargo desde el que, asegura, intentará revitalizar la industria del cine y de la moda nacional.

La conocida figurinista visitó recientemente la isla de Tenerife para impartir una conferencia en la Universidad Internacional Menéndez y Pelayo (UIMP), enmarcada en el curso Antiguos y Modernos. Diseño de vestuario, de hombre y cajón de sastre, dirigido por Sara de la Cuesta. Aprovechando este interesante seminario, Blake concedió una entrevista  a El Atelier Magazine, en la cual afirmó que el cine actual ha perdido todo el glamour de antaño.

La diseñadora de vestuario, Yvonne Blake. / Foto: Mónica Ledesma.

La diseñadora de vestuario, Yvonne Blake. / Foto: Mónica Ledesma.

-¿Por qué decidió ser diseñadora de vestuario?

– Lo cierto es que nunca quise hacer otra cosa. Desde muy pequeña me ha gustado dibujar moda, desde novias a zapatos, y cuando tenía 14 años mi madre me llevó a ver la película Funny Face, donde me enamoré del vestuario que diseñó Givenchy para Audrey Hepburn. Cuando salimos del cine le dije a mi madre que quería ser diseñadora de vestuario y, desde entonces, seguí ese camino.

-Comenzó muy joven como diseñadora. ¿Fue difícil en aquellos años, y más siendo mujer, entrar en el mundo del cine?

– Empecé muy jovencita a diseñar vestuario para películas, a la par que seguía estudiando, pero he de decir que no encontré grandes obstáculos para trabajar en lo que me gustaba y menos por ser mujer, a pesar de que soy muy feminista. He tenido mucha suerte, pero también mucha cara para llegar a aquellos lugares en los que yo quería trabajar.

Blake ultima el vestuario de Audrey Hepburn.

Blake ultima el vestuario de Audrey Hepburn.

 

-La casa Bermans fue su inicio en esta profesión. ¿Qué recuerdos guarda de esa época?

-Con 17 años entré en Bermans para trabajar como ayudante de la diseñadora estable de la casa, Cynthia Tingey, creadora de vestuario de muchas estrellas femeninas. Allí aprendí a plisar, bordar o a coser plumas. Recuerdo que iba por todo Londres buscando materiales y conocía muy bien todos los lugares, lo cual fue algo maravilloso para mi. También trabajaban allí otros figurinistas famosos como Cecil Beaton, junto a quien trabajé en su taller cuando se encargó del vestuario de la obra de teatro My Fair Lady, protagonizada por Julie Andrew. Yo era como una esponja, absorbiendo todo para aprender de ellos y nutriéndome de sus consejos, porque todo estaba allí. Desde un taller d alta costura a  muchos departamentos que abarcaban desde trajes medievales hasta vestidos de los años 40. Fue mi mejor escuela y hoy en día ya no se hace nada igual.

La diseñadora años atrás.

La diseñadora años atrás.

-Moda y cine han ido siempre de la mano. ¿Cree que hoy en día existe un divorcio entre ambas ante la escasez de grandes producciones o divas como Audrey Hepburn o Grace Kelly?

– El cine ha cambiado muchísimo y hoy en día o es muy vanguardista o muy normalito, de andar por casa.  Con el vestuario pasa igual, se opta por comprarlo ya confeccionado antes que hacer grandes diseños, lo cual es muy triste porque los diseñadores ya no tienen oportunidad de utilizar su imaginación y de realizar vestidos fantásticos como se hacía antes. Tuve mucha suerte al trabajar en tantas películas, pero el cine ha perdido ese glamour de antes, algo lógico porque el cambio de las modas también se refleja en la gran pantalla. Confío en que esos tiempos vuelvan en un futuro para que los efectos especiales no resten esa elegancia que tuvo el cine y se puedan hacer trabajos más interesantes.

pelicula

-Ante este panorama del cine actual, considera que ser diseñador de vestuario ya no tiene mucha salida profesional…

– Creo que aún si tiene salida, porque se siguen haciendo películas y siempre se necesita un diseñador, aunque la ropa sea más normal. Es una profesión en la que hay que saber hacer de todo, porque en mi caso he trabajado en películas sencillas, pero ya con más nombre he tenido la posibilidad de hacerlo para otras más importantes en las que he utilizado mi imaginación, sin tener que ir a comprarlo todo a grandes almacenes. El problema está en que no sólo la moda ha cambiado sino los presupuestos y los tiempos que te dan para elaborar el vestuario. Antes tenías casi un año para prepararlo y hoy en día, aunque ya no se hacen esas grandes producciones, dispones de cinco u ocho semanas, lo cual es casi imposible para confeccionar.

Fotograma del filme 'Los tres mosqueteros'.

Fotograma del filme ‘Los tres mosqueteros’.

– ¿Uno de sus objetivos como presidenta de la Academia de las Artes y las Ciencias Cinematográficas de España podría ser impulsar una alianza a favor de la industria textil?

– No me lo he planteado aún, pero merecería la pena pensarlo. Como presidenta de la Academia ahora hay otros problemas que resolver con más urgencia y la moda no es uno de ellos. No obstante, quizás más adelante si podría ser una opción a tener en cuenta para ayudar a los diseñadores españoles a involucrarse en nuestro cine, pues muchos ya trabajan fuera con grandes directores de cine.

Yvonne Blake recibió en 1971 el Oscar al Mejor Vestuario.

Yvonne Blake recibió en 1971 el Oscar al Mejor Vestuario.

 

– ¿Cómo definiría el estilo de sus diseños?

– Es complicado definirme por un estilo determinado, porque nunca he vestido solo a una actriz o actor determinado como hizo Helen Rose, por ejemplo. He hecho películas tan variopintas que nunca me he repetido, pues lo que me gusta es diseñar para épocas diferentes, pues me apasiona documentarme en museos, ver cuadros, tomar notas y fijarme en esos detalles que nadie ha utilizado antes para añadirlas al vestuario. Por eso, a lo largo de mi trayectoria siempre he hecho cosas diferentes que no ha seguido un estilo definido, el cual en cambio sí lo tengo con el dibujo.

Dibujo de Blake para otra película.

Dibujo de Blake para otra película.

-Audrey Hepburn o Elizabeth Taylor han sido algunas de las divas del cine que ha vestido a lo largo de su carrera. ¿Fue complicado diseñar para ellas?

-Audrey Hepburn era una gran dama, simpática y cariñosa, aunque yo no la vestí con tanto glamour sino con un sencillo traje de monja elaborado con una tela muy burda para la película Robin y Marian. Aún así estaba bella.  Por su parte, Liz Taylor tenía la manía de llevar ropa muy ajustada, lo cual la hacía más obesa y aparte su peso siempre era inestable. Lo que complicaba el vestuario. Pero sí es cierto que muchas actrices tienen determinadas manías, como por ejemplo no querer llevar corsé en películas de época. En mi caso, yo visto a los personajes desde dentro, es decir, tengo en cuenta hasta la ropa interior que es tan importante como lo que se lleva encima. El vestuario debe ser un todo.

Diversos bocetos de vestuario de cine de Yvonne Blake.

Diversos bocetos de vestuario de cine de Yvonne Blake.

– El vestuario de Superman (1978) ha sido uno de sus trabajos más reconocidos, pero también el más complejo para adaptarlo al cine. ¿Cómo fue esta experiencia?

– El primer Superman no tuvo tanto reconocimiento en su día como lo tiene ahora, pues a muchos les gusta más el vestuario que se hizo en aquel año que el de los posteriores remakes, donde el diseño es más apagado y con menos encanto. Recuerdo que lo más difícil fue encontrar telas que se adaptaran al movimiento del actor y, al final, opté por la lycra, siendo la primera diseñadora que utilizó este material en el cine. Era ideal, porque se utilizaba para hacer pantys y lo que yo buscaba era que no se vieran las costuras en el traje. Otro problema radicó en el color, pues con los cromas, que eran verdes o azules, el turquesa del traje desaparecía y fue muy complicado. En este sentido, fuimos visionarios aunque se tardó once meses en encontrar la tela ideal, la cual hicieron en Austria para la película. Se confeccionaron más de 25 diseños diferentes, pues se estropeaban con los arnés que se le colocaban a Christopher Reeve para simular el vuelo. También recuerdo que él sudaba mucho y entre cada toma había que estar con secadores de pelo para quitarle las manchas. Hubieron muchas anécdotas, pero también porque antes todo era más activo y sin tanto efecto especial.

Boceto de Superman.

Boceto de Superman.

-¿El cine tiene futuro? ¿Y la moda? 

– Me rompe el corazón pensar que no habrá futuro para el cine. Soy optimista y pienso que nunca se sustituirá por la animación. En cuanto a la moda, la verdad es que la veo muy mal, porque está entrando en una fase muy fea y me decepciona ver en las revistas cosas tan horribles, sin aquellas líneas elegantes y maravillosas de antes. La moda de hoy en día refleja mucha tristeza, derivada por la situación política mundial y la falta de grandes líderes políticos, los cuales también faltan en la moda. Es necesario generar nuevas ideas y ser más innovadores, porque lo retro aburre. Confío en que tras esta etapa llegue otra con más belleza y glamour, pues parece que los diseñadores están desesperados y sin saber hacia dónde ir.

 

Texto: Mónica Ledesma.

 

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