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Alberto Miranda, la fotografía más dandy

El color envuelve un paisaje que se difumina bajo el Sol, que contrasta con la rugosa aridez de la tierra y que invita a viajar hasta un rincón donde el tiempo parece que se detuvo para siempre. Piedras que esconden historias, nubes que cosquillean la hierba y animales que pastan en libertad ante la curtida mirada de un pastor y su fiel perro guardián. Mar y cielo que se funden en un eterno abrazo bajo un horizonte donde el silencio acaricia las cumbres. Y es ahí, en este preciso instante, donde pasado y presente se unen bajo el andar de distinguidos caballeros, en el que la elegancia pasea altiva y donde Alberto Miranda encontró una inspiración que le ha servido para alzarse como el primer finalista del III Concurso de Fotografía Tenerife Moda.

Bajo el título de ‘Capra’, el fotógrafo tinerfeño optó a este certamen con una serie compuesta por nueve imágenes, de las cuales el jurado eligió una de sus instantáneas para otorgarle el segundo premio. “Hasta el pasado año, cuando me presenté por primera vez al concurso, no había hecho fotografía de moda. Pero, animado por varios amigos, decidí concurrir con una única imagen y tuve la suerte de quedar entre los finalistas. En esta ocasión, volví a probar suerte y he logrado el segundo lugar, lo cual ha sido toda una sorpresa y estoy muy emocionado”, indica.

Alberto Miranda se considera aún “novato” en el mundo de la imagen, a pesar que desde muy joven ha estado vinculado a este sector por tradición familiar. “Mi padre se ha dedicado desde siempre a la fotografía, al igual que mi tío. Ambos abrieron el estudio Foto Miranda en Icod de los Vinos, y desde que era pequeño les ayudaba con los decorados o llevando los focos a las bodas, bautizos o comuniones que les encargaban. Por tanto, he crecido entre imágenes”, recuerda el artista.

El fotógrafo tinerfeño, Alberto Miranda. / Foto: Airam Abella.

El fotógrafo tinerfeño, Alberto Miranda. / Foto: Airam Abella.

El fotógrafo tinerfeño ha logrado alzarse con el segundo premio del III Concurso de Fotografía Tenerife Moda

Pese a ello, se decantó por estudiar Bellas Artes, una carrera que comenzó pero que decidió abandonar al poco tiempo para realmente especializarse en una profesión que desde muy niño corría por sus venas. “Primero cursé el grado medio de Imagen en el IES La Guancha y, posteriormente, el grado superior en la Escuela de Arte Fernando Estévez. Quería aprender más sobre este sector y, en especial, sobre la era digital con la que mi padre no estaba familiarizado”, añade.

Tras un tiempo trabajando en un laboratorio fotográfico, donde aprendió las técnicas del color, Alberto comenzó junto a su progenitor a dedicarse a lo que era su sueño en el pequeño estudio familiar, a la par que comenzaba otra faceta creativa junto a su gran amigo, el diseñador Lucas Balboa. “Con mi padre me encargaba de hacer los montajes fotográficos en el ordenador, los retratos en el estudio o los reportajes de bodas y demás a los que el no podía ir, una actividad que iba compaginando con la organización de eventos junto a Lucas y que aún continúo haciendo”, destaca.

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Miranda eligió las cumbres de Teno y el estilismo de los diseños masculinos de Lucas Balboa para sus imágenes

Su pasión por la fotografía con un peculiar toque retro, rozando lo vintage, llegó un día en el cual su padre compró los archivos fotográficos del desaparecido estudio Baena, en el cual habían infinidad de negativos antiguos sobre placas de cristal. “Cuando vi aquellas joyas decidí comprarme un escáner y empezar a restaurar esas imágenes del pasado. Las adapté a un formato mayor y comenzaron a interesarse muchos clientes por ellas”, indica. Un gusto por épocas pasadas que han influenciado a este fotógrafo en sus siguientes trabajos creativos siempre vinculados al diseño.

“El pasado año me presenté también al concurso de carteles de las Fiestas Lustrales de La Gomera y quedé ganador, pero la verdad es que hasta que participé en el certamen de Tenerife Moda no había fotografiado este sector, salvo en las prácticas de clase”, comenta. Un nuevo mundo que ha empezado a retratar con su cámara y por el que comienza a sentir atracción, aunque enfocado hacia el sector masculino del diseño, donde considera que hay menos profesionales especializados.

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Precisamente ese gusto por retratar la moda hecha para hombres, y aprovechando la primera gran colección de los gentleman de Lucas Balboa, ha sido lo que llevó a Alberto Miranda a planificar su historia en imágenes para esta tercera edición del concurso. “Cuando me enteré de que el tema tenía que girar sobre el sector primario se me ocurrió la idea de las cabras. Me costó mucho dar con un cabrero dispuesto a ello y, aparte, que fuera un entorno bonito. Pero al final tuve la gran suerte de encontrar lo que buscaba en Teno y hasta allí que nos fuimos todo el equipo a realizar las fotos”, afirma.

“La sesión se llevó a cabo en un solo día, concretamente un domingo, y el viernes siguiente se acaba el plazo para poder presentarlas a concurso. No obstante, a pesar de lo difícil que es trabajar con animales que no se están quietos ni donde te gustaría, todo salió bien. Lo cierto es que pasamos muchas dificultades durante el shooting, pues entre el viento, el sol y que no pude poner reflectores para suavizar los rostros de los modelos porque encandilaban a las cabras y salían huyendo, se consiguió plasmar la idea. Eso sí estaba más pendiente de los animales que de otra cosa”, afirma entre risas.

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El resultado ha sido una serie de imágenes, inspiradas en los años 40, que se funden entre sepias y colores envejecidos para transportar al espectador hasta un mundo rural, con cierto aire siciliano, en el que las cálidas texturas de los tweed se mezclan con el color de la tierra y resaltan entre el azul del cielo. Todo un reto que ha sabido captar el objetivo de este artista en unas fotografías para las que contó, además, con la colaboración de los modelos Eduardo Fernández y Fernando Mendoza, más el de un equipo de producción integrado por Oswaldo Hernández, María Arzola, Carolina González e Imanol Nieto.

“Si en algo me caracterizo es en que me gusta trabajar mucho la imagen antes de disparar. Siempre busco que el resultado final sea lo más fiel al original, tanto en composición como encuadre, y por eso no me gusta nada el corta y pega del que pueden abusar otros fotógrafos. Creo que en este sector, y sobre todo especializado en moda, se puede innovar y hacer cosas diferentes y maravillosas si se unen dos mentes creativas. Es cierto que estoy empezando y que aún no tengo el rodaje de otros grandes profesionales, pero en este caso creo que el jurado valoró la originalidad de la idea que presenté, a pesar de que la foto que se eligió no estaba entre mis preferidas. Pese a ello, estoy más que satisfecho”, subraya.

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Alberto Miranda, con su ‘capra’ de glamour, recibirá un premio de 800 euros en metálico más la oportunidad de que su fotografía invite a viajar en el tiempo a los usuarios de las paradas del tranvía de Tenerife, donde será expuesta desde este lunes. Asimismo, el próximo 22 de mayo también colgará junto a la imagen ganadora –obra de Gerardo Valido- y el resto de finalistas de las tres ediciones anteriores de las paredes de la Casa de Canarias en Madrid, donde formará parte de una exposición retrospectiva de la moda tinerfeña vestida de píxeles.

El fotógrafo tinerfeño confía en que su premio pueda abrirle nuevas puertas en el mundo de la moda o de la publicidad, aunque de momento su serie a concurso, junto a nuevas imágenes que se tomaron en ese rincón perdido de la Isla, formarán parte del nuevo look book del diseñador Lucas Balboa.

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Feliz con su forma de expresar el arte, el futuro de Alberto Miranda pasa por seguir trabajando en lo que le gusta y, sobre todo, en presentarse a la IV edición del Concurso de Fotografía Tenerife Moda que, en esta ocasión, también supondrá su tercera vez como aspirante al mismo. Un popular dicho asegura que a la tercera va la vencida. El confía en que así sea.

Texto: Mónica Ledesma.

 

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